Artículos

Todo lo que necesitas saber sobre el dolor y cómo podemos ayudarte.
Lista de artículos
Lista de Diagnósticos
Sin Área Específica
Cabeza/Cuello
Hombro
Brazo/Mano
Pecho
Espalda
Abdominal
Cadera/Pelvis
Pierna/Pie

Generalmente pensamos que el dolor se origina en los músculos, los huesos, las articulaciones, los nervios o los órganos, pero hay otro tejido, la fascia, que tiene un papel muy importante en el dolor persistente y que no responde a los tratamentos convencionales.

LA TERAPIA DMR

La fascia gruesa y tensa impide el movimiento de las coyunturas, causando dolor. Este es un factor importante en la mayoría de los dolores en los músculos y en las articulaciones. También entumece y restrige el movimiento de los músculos. La terapia DMR estira y separa la fascia de forma terapéutica para restaurar su estado saludable, liberando así los músculos y las articulaciones. Esto permite el libre flujo de la linfa y de la sangre, lo que ayuda a sanar y a eliminar la inflamación. Los efectos físicos se hacen evidentes y la fascia cambia inmediatamente. Ahora el cuerpo experimenta una fluidez en el movimiento y una nueva sensación de libertad al aliviar el dolor. Con la terapia DMR se puede lograr todo esto sin necesidad de drogas o cirugías y sin efectos segundarios. En el búsqueda de alivio del dolor es siempre aconsejable empezar con el acercamiento menos invasivo.

QUÉ ES LA FASCIA?

La fascia es un componente del sistema del tejido conectivo. Está compuesto de un tejido fibroso y denso que cubre los músculos y forma una matriz continua, tridimensional de soporte estructural a lo largo del cuerpo. La fascia envuelve todos los órganos, los músculos, los huesos, los vasos sanguíneos y las fibras nerviosas. Ésta conecta cada parte del cuerpo con todas las demás, ligando el cuerpo humano en un todo integral. La fascia facilita la adecuada función de las articulaciones, los tendones y los músculos, además de sostener el esqueleto y los órganos. Enlaza las estructuras y al mismo tiempo les permite deslizarse unas sobre otras. Si se pudiera fotografiar unicamente la fascia del cuerpo, seria un modelo perfecto tridimencional de como éste se ve.

Una fascia saludable es resistente y elástica. Se compone de colágeno que sirve como lubricante permitiendo la interacción fluida entre los músculos. La fascia saludable tiene una elasticidad natural, un efecto de rebote. Por ejemplo la fuerza que se transmite al suelo cuando corremos retorna por medio de una red tensional de la fascia. Ésto permite usar menos fuerza muscular resultando en menos fatiga. Este mismo mecanismo actúa como un amortiguador protegiéndonos de lesiones.

Investigaciones recientes han mostrado que la red fascial es el órgano sensorial mas grande y sensible del cuerpo con seis a diez veces más recepción sensorial nerviosa que los músculos. La fascia está densamente enervada y además de cumplir una función perceptiva del dolor, procesa estímulos que señalan la posición del cuerpo, su postura, su equilibrio y la ubicación de las extremidades para poder coordinar los movimientos.

QUE TIENE QUE VER LA FASCIA CON MI DOLOR?

La textura y la composición de la fascia pueden cambiar con el estrés y las lesiones. El colágeno lubrica en el tejido sano, pero se vuelve como un pegamento en los tejidos enfermos, formando adhesiones e impidiendo el movimiento de los músculos y causando dolor intenso en la propia fascia debido a su gran número de receptores sensoriales. Esta importante fuente de dolor es bastante desconocida, y por esta razón muchas terapias que no la tiene en cuenta, resultan ineficaces. Además, una fascia enferma puede revestir al cuerpo como una camisa de fuerza, contrayendose y volviendose mas gruesa y menos elástica, y así restringiendo la función muscular o el movimiento visceral. A menudo esto se desarrolla tan gradualmente, que no es consciente de ello, hasta que se libera la restricción y sigue una sensación de fluidez o ligereza.

La fascia se vuelve rígida y restringida por traumas como accidentes, cirugías, mala postura, inflamación crónica o sobreuso. La tensión prolongada por estrés o por trastornos emocionales causan restricciones que halan los músculos y otras estructuras resultando en dolor y movimiento limitado. La mayor parte del dolor músculo-esquelético se origina en la tensión muscular y las distorsiones en la fascia y no por degeneración articular o por nervios pellizcados.

Este tejido esta designado para deslizar y fomentar la libertad de movimiento en un sistema saludable. La fascia no saludable dificulta el movimiento y provoca disfunciones en todo el cuerpo. El objetivo de la terapia DMR es corregir estas disfunciones, aliviar el dolor y restaurar la capacidad de la fascia para deslizarse. Muchos pacientes han experimentado resultados significativos e inmediatos al recibir esta terapia no invasiva.

¿SI LA FASCIA ES TAN IMPORTANTE PORQUÉ NUNCA HABÍA OIDO DE ELLA?

Aunque la fascia juega un papel muy imporante en la estabilidad de las articulaciones y es también un órgano de soporte, éste ha sido descuidado y pasado por alto hasta ahora. La fascia y el tejido conectivo tienen funciones universales de sostenimiento y movimiento a lo largo del cuerpo, como se mencionó anteriormente. Pero no existe una especialidad médica que se enfoque o que estudie este tema en su totalidad, a excepción de algunas de sus estructuras específicas tal como la pleura de los pulmones, el pericardio que envuelve el corazón o las meniges del cerebro. En las representaciones anatómicas, normalmente se remueve la fascia para que el observador pueda ver los órganos, los nervios y los vasos sanguineos, pero así deja de apreciar el rol de la fascia como el que conecta, cubre y separa estas estructuras.

EL EFECTO DOMINÓ

La fascia bien hidratada y flexible es crucial para mantener la alineación y el buen funcionamiento del cuerpo. Este impide que pequeños problemas se agranden, evitando la formación de lesiones que podrían convertirse en problemas crónicos, y manteniendo la movilidad y la funcionalidad a lo largo de la vida. La fascia sana puede ayudar a evitar cirugías ineficaces y reemplazos articulares innecesarios.

Desde que el sistema fascial es una red ubícua en el cuerpo, una lesión o una distorción en una cualquier parte de esta puede afectar directamente otra área del cuerpo. Es comparable con un suéter que si se hala en un lado, la distorción se ve en otra parte.

La mayoria de las personas problamente han experimentado el efecto dominó sin darse cuenta. Este puede empezar con una lesión mínima del cuello en un accidente. En el momento se ignora y el dolor se va. Más adelante puede aparacer un dolor recurrente en el hombro que con el paso de tiempo se puede convertir en un dolor en el brazo o en la mano. Después pueden empezar a molestar las rodillas al correr o al subir escaleras. Y al pasar los años, comienza a sentir dolor en el cuello o dolor lumbar con el estrés y se cree que todo esto es parte del envejecimiento.

Lo que realmente esta ocurriendo es que se están manifestando una serie de reacciones compensatorias a la lesion fascial que ocurrió en el pasado. La fascia registra y mantiene la memoria de las lesiones que ha tenido durante toda la vida. Al resolver estas distorciones, se experimenta un alivio del dolor y además la ligereza y la fluidez perdidas. Evidentamente si se ha sufrido un accidente o una lesión aún más grave, el efecto dominó será mayor, con numerosos dolores crónicos que no parecen estar relacionados con el trauma que lo originó.

 

Pin It on Pinterest