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Uno de los aspectos de la cirugía que a menudo se pasa por alto es el de las adherencias que pueden resultar. La consiguiente restricción y dolor son a menudo graves. DMR Therapy® es normalmente mucho más rápido y eficaz que la terapia convencional; no es invasivo y no tiene efectos secundarios negativos.

De la página web: The International Adhesion Society, www.adhesions.org

“El dolor pélvico crónico y/o las perturbaciones intestinales asociadas son la principal causa de miseria y sufrimiento para miles de pacientes. A menudo con un dolor constante, el paciente experimenta soledad, frustración y desesperación, llegando a albergar hasta pensamientos suicidas. Sus relaciones familiares como laborales son llevadas al limite.”

“Aunque las ADHERENCIAS son a menudo (aunque no siempre) la causa de este dolor, su tratamiento no se realiza, ya sea porque el cirujano no cree que las adherencias sean la causa del problema, o porque considera la lisis de adherencias como una operación difícil o fútil.”

“Las adherencias son prácticamente un resultado inevitable de una cirugía y causan un sin número de problemas, a veces muy graves. Se ha dicho que las adherencias son el problema más costoso y más común en una cirugía y aún así son muy pocos los que han oído hablar de ellas. Esta falta de conciencia lleva a que, por un lado, (excluyendo el problema de la infertilidad), la mayoría de los doctores no quieran o no puedan afrontar el problema y muchos seguros médicos no quieren cubrir los gastos del este tratamiento, dejando a los pacientes sufrir.”

Los huesos, los músculos y cada una de sus fibras están envueltas por el tejido conjuntivo. Este mismo tejido, con distinta consistencia, también envuelve los órganos del cuerpo, venas y nervios. El tejido conjuntivo o fascia enferma es un factor importante en el dolor muscular y la restricción del movimiento.

El área abdominal y pélvica contiene órganos muy próximos. El tejido conjuntivo los soporta, los envuelve y los protege. La fibrina del tejido conjuntivo, por su cualidad resbaladiza, genera la condición óptima para su expansión y movimiento mientras que ejecuta sus funciones sin restricción.

Las adherencias pueden formarse entre órganos y pueden halar su estructura, obstruyendo o estrangulando órganos delicados, causando dolor y disfunción. Muchos problemas, como la restricción del movimiento, los cólicos menstruales, la infertilidad, los problemas digestivos y muchos dolores de origen desconocido son causados por estas adherencias, especialmente en el área abdominal y pélvica.

La formación de adherencias es una respuesta natural del cuerpo a traumas e inflamaciones. El cuerpo deposita fibrina en los tejidos lesionados, que actúa como un pegamento que sella la herida y fomenta la construcción de una matriz celular que contiene colágeno. Esto también puede causar que los tejidos que deberían estar separados se adhieran unos a otros. Las fibras de colágeno se depositan al azar para proteger el área del trauma. A medida que los tejidos van sanando, se forman adherencias; se encogen y halan, generando tensión y restricción del movimiento. Este es el mismo proceso que produce las cicatrices o los queloides en la piel.

Lo ideal es que el cuerpo absorba este tejido después de haber cumplido su función protectora pero desafortunadamente, a menudo, este no es el caso, especialmente después de una cirugía. Dependiendo del punto donde se encuentre la adherencia, esta puede causar dolor crónico el cual es difícil de diagnosticar. A menudo, el cuerpo se recupera, pero las adherencias permanecen, uniendo diferentes estructuras con un fuerte lazo que puede durar toda la vida. Estos lazos a menudo tuercen y estrangulan los intestinos y causan pérdida de la movilidad y del funcionamiento normal en diferentes partes del cuerpo.

La torsión y la restricción de órganos internos relacionada con las adherencias pueden causar complicaciones como infertilidad y dolor pélvico crónico. Cuando las adherencias se forman alrededor del útero, los ovarios o las trompas de Falopio, pueden resultar en dolor o infertilidad. También pueden inflamar las paredes del útero produciendo fuertes cólicos menstruales y muchos otros problemas. Aunque todo esto podría impedir la función reproductiva, no siempre causa dolor.

Si las adherencias se forman alrededor del tubo digestivo, el páncreas, el hígado o los intestinos, la persona puede sufrir dolor abdominal, estreñimiento o diarrea. Estos podrían llegar a ser diagnosticados como colitis, o síndrome de colon irritable.

Causas de las adherencias

Las adherencias normalmente se forman después de cirugías, infecciones, inflamación, traumas o terapia de radiación. Pueden presentarse como un tejido delgado o grueso. También como pequeños filamentos que atan las curvas del intestino o lazos más grandes que restringen físicamente el movimiento.

Las Cirugías son la causa principal de las adherencias. Un estudio demuestra que el 90% de los pacientes sufren de adherencias después de una cirugía abdominal y hasta el 100% de las mujeres, después de tener una cirugía de pelvis.

La siguiente es una lista de algunas de las cirugías que producen adherencias:

  • aborto
  • apendicetomía
  • cesáreas
  • cirugía para remover adherencias
  • cirugía del bypass gástrico
  • cirugía de la espalda
  • cirugía de oclusión intestinal
  • cirugía plástica
  • enfermedades venéreas
  • episiotomía
  • histerectomía
  • incisión ginecológica
  • laparoscopia

La inflamación por las infecciones también causa adherencias a pesar de que esta inflamación, como ya lo vimos, es parte del proceso mismo de curación. El cuerpo puede generar pliegues de tejidos, fibras, u otras estructuras con el fin de contener y proteger los órganos. Frecuentemente éstas permanecen a pesar de que ha terminado el proceso de curación.

La siguiente lista es de algunas infecciones e inflamaciones que producen adherencias:

  • apendicitis
  • colitis
  • cistitis
  • diverticulitis
  • endometriosis
  • enfermedad inflamatoria de la pelvis
  • gastritis
  • hepatitis
  • úlcera
  • vaginitis

Los traumas como golpes, accidentes o el abuso sexual también pueden producir adherencias. La quimioterapia afecta directamente al tejido conjuntivo que envuelve los órganos “secándolos” y afectando sus funciones. El trauma de los químicos también puede causar adherencias atando una estructura a otra que está cercana.

Tratamiento

La medicina convencional está limitada en su capacidad para curar las adherencias. Una solución común para los problemas del aparato reproductor femenino es la histerectomía, aunque la histerectomía misma es una de las causas más comunes de las adherencias. El tratamiento convencional es cortar el tejido adhesivo en una cirugía llamada “lisis de adherencias”. A pesar de que es un proceso invasivo y traumático, es muy común, ya que si las adherencias no se remueven pueden debilitar a la paciente. La desventaja de este proceso es, por razones obvias, el peligro que implica una cirugía. Se requiere de un gran cuidado al cortar tejidos tan delicados para no causarles más daño.

El peligro más grande es que el trauma de la cirugía misma cause más adherencias.  Es muy común que se repita el procedimiento varias veces hasta convertirse en un círculo vicioso de cirugías con subsecuentes adherencias. La mayoría de cirugías en las áreas pélvicas y abdominales causan más adherencias. En un estudio hecho con 29.790 participantes publicado en la revista médica británica Lancet, el 35% de los pacientes que se sometieron a la cirugía abdominal o pélvica reingresaron al hospital en un promedio de dos veces después de su cirugía debido a complicaciones relacionadas con las adherencias.

DMR Therapy® usa una combinación de técnicas manuales para aliviar y disolver las adherencias y separar las estructuras que han quedado unidas. Con una presión constante en el área afectada, poco a poco el terapeuta puede ir más profundamente dentro de ella. A veces se logra separar físicamente los órganos que se han adherido. En muchos casos el tejido adherido cambia sus propiedades físicas con la presión directa y actúa de manera similar a la fascia que envuelve los músculos, cambiando su consistencia cuando se estira o se ejerce presión en él.

Muchos describen el proceso como un dolor que alivia y libera, pero sobretodo sienten una gran relajación o una liberación de energía. Con frecuencia se sueltan las emociones negativas subyacentes y se liberan las memorias traumáticas, produciendo una catarsis física y emocional. Generalmente desde la primera sesión se puede experimentar un gran alivio y la satisfacción de sentir que finalmente se ha llegado al núcleo del problema. Por lo general los pacientes, al terminar la terapia, sienten bienestar, alivio emocional, un estado de relajación profunda, y un fluir general que quizás nunca habían experimentado.

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