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Deep Myofascial Release (liberación miofascial profunda) o DMR Therapy® puede soltar la constricción física que conteniene el trauma emocional.

La fascia es, en unas maneras, la estructura tridimensional de la memoria corporal y tiene una conexión directa con las emociones. El cuerpo es el reflejo de la mente y conserva los traumas y las memorias de manera fiel, mientras la mente tiene un mecanismo para olvidar, encubrir y distorsionar. Liberando físicamente la tensión y el dolor causado por estas emociones puede liberar también las emociones o memorias guardadas que crearon este dolor. Lo escondido y “olvidado” es lo que tiene el poder. Enfocando mentalmente en el área de dolor, la persona puede verlo y soltarlo. Así su poder y sus efectos, a menudo, se disuelve, desapareciendo casi mágicamente. Deep Myofascial Release (liberación miofascial profunda) o DMR Therapy® puede soltar la constricción física conteniendo el trauma emocional.

Las pérdidas, el dolor emocional y las penas afectan al corazón. Aunque el tiempo puede ayudar a sanar, casi siempre los efectos físicos se quedan y afectan la salud física y emocional. Al trabajar profundamente la fascia y los músculos del pecho, por ejemplo, se puede conectar con la memoria inconsciente y liberarla. El pecho se siente más abierta, se puede respirar mejor y el corazón se expanda más fácilmente, permitiendo una conexión y luego una liberación de memorias y emociones que es, a menudo más profunda y transformacional que lo físico.

Una fascia enferma es rígida y encierra al cuerpo como en una camisa de fuerza, restringiendo la función muscular. Este impedimento tiene un desarrollo tan gradual que muchas veces no se percibe hasta que se libera. Dado que la fascia envuelve los músculos, estirarla permite que estos se relajen para que puedan trabajar de manera más eficiente. Al soltar el cuerpo, se abre también la mente. Estirar la fascia puede tener un efecto profundamente relajante y crea un estado meditativo que permite la liberación de energía y reestablece la conexión con nuestra fuente espiritual.

La mayor parte del dolor a nivel óseo-muscular proviene de la fascia y los músculos en proporciones que varían de persona en persona. Estirar la fascia es un proceso físico que es básicamente mecánico. La relajación del músculo puede ser muy fácil, pero a veces es necesario jugar con la mente inconsciente para que este suelte sus defensas y permita soltar. A veces aplicando una medida correcta de presión en el lugar adecuado es todo que se necesita. Al enfocarse en el dolor del músculo, la mente, que controla el músculo, comienza a relajarlo. El dolor disminuya, y en el curso de una sesión la retroalimentación se activa. A medida que el cuerpo entiende que al relajar el músculo se disminuye el dolor, la respuesta corporal aumenta. A menudo es así de sencillo. El dolor crónico que se ha soportado por años se alivia en minutos.

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